Creo que pocas veces como hoy me alegro tanto de ser receptora del ridículo seguro de Gran Invalidez que tengo reconocidos por los Estatutos del Seguro Escolar, porque muy su pesar, a Telefónica no le ha quedado más remedio que aceptar que soy pensionista, aunque sólo sea por esos 12 € mensuales.
No me cansaré de decir que eso, más que una pensión, es una vergüenza, pero es lo que es.
Y no me ha importado litigar durante tres años, esperando que la Secretaría de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información tomara una resolución, por fortuna, a mi favor.
El consejo hoy, después de tantos nervios, dilación y a menudo indignación, es el de no rendirse a la primera o tomar la salida más cómoda.
Quizás son modos de ver la vida, pero desde que comprendí que pocos, por no decir nadie, me sacarían las castañas del fuego, me he valido por mí misma para defender lo que yo entendía como un atropello o una injusticia.
No siempre he salido airosa de todas mis contiendas aunque tengo la satisfacción de saber que no me he arrugado fácilmente y, por lo menos, siempre he plasmado mi opinión.
El problema habitualmente es que desconocemos nuestros derechos y nuestras obligaciones y no sabemos a quién acudir o dónde dirigirnos.
Os aseguro que con un teléfono a mano, cierta lógica y bastante paciencia, podréis obtener mucha información. El resto son ganas de no dejarse apabullar y, en lugar de tomar el papeleo como un mareo, hacerlo como un reto personal.
No voy a negar que mi percepción de Telefónica como usuaria es bastante mala. Seguro que en un futuro no lejano será motivo de otro "Basta ya", aunque, por fin después de tres años, han dado la razón a mi constancia.
Dicen que el que espera, desespera... Sin embargo, cuando me han abonado la cantidad que por la necedad de abogados, responsables, de quién fuera, me han cobrado indebidamente, sólo recordaba aquel dicho que dice que la venganza se sirve fría.
No puedo decir que en mi caso haya habido ningún tipo de venganza, aunque, francamente, me siento ya más que recompensada pues, si en algún momento confiaron que por cansancio dejaría correr el tema, se equivocaron de persona.
No dejéis nunca de plantar cara.
No me cansaré de decir que eso, más que una pensión, es una vergüenza, pero es lo que es.
Y no me ha importado litigar durante tres años, esperando que la Secretaría de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información tomara una resolución, por fortuna, a mi favor.
El consejo hoy, después de tantos nervios, dilación y a menudo indignación, es el de no rendirse a la primera o tomar la salida más cómoda.
Quizás son modos de ver la vida, pero desde que comprendí que pocos, por no decir nadie, me sacarían las castañas del fuego, me he valido por mí misma para defender lo que yo entendía como un atropello o una injusticia.
No siempre he salido airosa de todas mis contiendas aunque tengo la satisfacción de saber que no me he arrugado fácilmente y, por lo menos, siempre he plasmado mi opinión.
El problema habitualmente es que desconocemos nuestros derechos y nuestras obligaciones y no sabemos a quién acudir o dónde dirigirnos.
Os aseguro que con un teléfono a mano, cierta lógica y bastante paciencia, podréis obtener mucha información. El resto son ganas de no dejarse apabullar y, en lugar de tomar el papeleo como un mareo, hacerlo como un reto personal.
No voy a negar que mi percepción de Telefónica como usuaria es bastante mala. Seguro que en un futuro no lejano será motivo de otro "Basta ya", aunque, por fin después de tres años, han dado la razón a mi constancia.
Dicen que el que espera, desespera... Sin embargo, cuando me han abonado la cantidad que por la necedad de abogados, responsables, de quién fuera, me han cobrado indebidamente, sólo recordaba aquel dicho que dice que la venganza se sirve fría.
No puedo decir que en mi caso haya habido ningún tipo de venganza, aunque, francamente, me siento ya más que recompensada pues, si en algún momento confiaron que por cansancio dejaría correr el tema, se equivocaron de persona.
No dejéis nunca de plantar cara.







0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada