UNA ACTITUD FRENTE A LA VIDA ( I PARTE)

Quiero tirar por tierra una sentencia que no comparto. Obviamente, nada en esta vida es blanco o negro, e incluso el rosa adopta tal cantidad de gamas que todo oscila bajo la óptica de cada uno. Sirva esto como prefacio.
Difiero, para no perder la costumbre, con todos los que fundamentan una curación en la actitud de un enfermo. Creo no consiste tanto en una convicción como en la cooperación del mismo.
Cuando una persona está receptiva, deja su vida en manos de quien considera experto. Es lo que en alguna de mis reflexiones anteriores he definido como "dejarse hacer".
Como habéis visto o leído, no he mencionado todavía el término médico, pues más allá de la medicina es fácil agarrarse a un clavo ardiendo. Sin embargo, por desgracia, a menudo se encuentran detrás intereses oscuros de gente sin escrúpulos que se enriquecen a costa de falacias y se aprovechan del mal ajeno.
Son muchos los que no se rindieron ante la ignorancia científica y recurrieron a una esperanza espiritual, divina, astrológica, tribal... Son muchos los que se habrán embargado ansiando una curación... Y son muchos los que no obtuvieron ningún premio.
Sé que contradeciré a muchos tratados filosóficos o manuales de autoayuda, pero por mi experiencia opino que el optimismo o una actitud positiva no equivale ni es sinónimo de éxito o recompensa.
He convivido en el hospital con personas que se habían lanzado al vacío desde un tercer piso y que apenas se habían lesionado un tobillo. Otros de forma más absurda han perdido su vida.
Cuestión de suerte, de destino...