ADIÓS A LAS VACACIONES


No quiero ponerme trágica pero en menos de 24 horas tendré que vestirme con la mejor de mis sonrisas y regresar a mi puesto de trabajo.
Sé bien que no debería quejarme, al lado de una cristalera enorme con vistas al mar mediterráneo y unos hermosos amaneceres todo el año.
Nadie está contento con lo que tiene, ¿verdad? Debería darme con un canto en los dientes y, sin embargo, intento disimular la mala leche que tengo culpando de mi desespero a los feeds, sitemaps y compañía.
En parte, y sólo en parte, sí son los causantes de mis desvelos aunque ahora, a pesar de haber resuelto a medias el enigma, un cierto nerviosismo revolotea en mis neuronas.
Me da rabia que finalicen mis vacaciones, empiezo a percibir el mismo hormiguero que sentía todos los domingos por la tarde en mi época escolar, y me replanteo como cada año se merece la pena tanto sacrificio.
Económicamente, sobra decir que yendo únicamente dos días mi jornal nunca me sacará de la pobreza. Quizás la pregunta correcta que debería formularme es si me resarce personalmente. Sí, ¿me llena? Presiento que es la pregunta del millón y que diariamente, en cualquier parte del mundo, habrá alguien a quien se le suscite la misma duda.
¿Me compensa el madrugón, recorrer unos 40 km para acabar en el caos circulatorio de la entrada de Barcelona? Además, he de agregar que conmigo arrastro al resto de mi familia y los años no pasan en balde para nadie.
Sería extremo definirlo de castigo, aunque tampoco ocultaré que el trabajo se ha convertido para mí en una obligación. Ahí lo malo del tema.
Este verano podría calificarlo de atípico: calor moderado, lluvias torrenciales e incluso cansinas, y el secuestro voluntario al que me ha sometido el ordenador.
Ésa es la gran diferencia, cuando se realiza alguna tarea por hobby, porque que apetece o disfrutas con ella, el cansancio te parece menor y los trastornos inexistentes. He hecho y rehecho esta web, blog... ya sé como lo voy a llamar: weblog, en fin, lo he retocado tropecientas mil veces, me he adentrado en el lenguaje HTML y he tramado infinidad de artimañas para suplir con un ingenio los "trial version”, esos fantásticos programas que te ponen la miel en los labios y cuando más lo precisas te restriegan con algún aviso que son tan sólo una muestra.
No obstante, después de consultar con mi almohada, me levantaba cada nuevo día con un plan trazado para reinventarme.
Seré sincera, todavía no entiendo muy bien qué es y cómo funciona un feed... aunque de alguna forma he logrado colocar uno en mi página... Y me siento muy satisfecha, ¿por qué no? puedo decir orgullosa de mí misma.
Tal vez ésa sea otra de las diferencias, cuando uno no depende de otro, su voluntad e inteligencia ponen los límites y no la orden y el mandato de un superior.
Oigo el campanario del pueblo y entre los pinos vislumbró una luna llena que ilumina este caluroso anochecer. Pero no me siento cansada porque me embeleso con el canto de la chicharras, el cortejo de los grillos y lo que creo adivinar el croar de algún sapo, mientras con un bolígrafo en la boca me deleito con el placer de escribir.
Seguramente, todo va más allá del final de las vacaciones y la vuelta a la rutina... también implica la marcha del verano y lo que ello conlleva.